Damián Mayol: It’s Not Just Another Sunny Day 

Hace poco nos contactó David Puente, activo y fiel narrador del underground estatal con un tema que nos ha cedido para publicar en nuestro blog como homenaje y a propósito del fallecimiento de Damián Mayol, ya que lo entrevistó recientemente para un libro que está escribiendo. Con sede en Barcelona, David Puente (o su aka como discjockey Dave Bridge) es periodista de formación y escribe habitualmente sobre música en distintos medios entre los que destacan Clubbingspain, Go Mag, Playground o Trax Magazine. La radio es, también, uno de los formatos periodísticos que más le seducen, así pues estuvo haciendo radio en el pasado con ScannerFM, Red Bull Music Academy y en la actualidad con Dublab, donde conduce su fantástico programa Je Suis de la Martinique. Nos gusta mucho la aproximación que hace a las cuestiones de ámbito social e histórico siempre que habla sobre música, con un estilo muy característico: afable, cotidiano y didáctico. David habla sobre música para la masa como si lo hiciera contigo directamente tomando algo en la barra de una taberna de barrio. David Puente escribió hace tiempo “Diggers, infraDJs y Otros Desubicados” y actualmente se encuentra en proceso de finalizar un nuevo libro sobre la escena musical en España con más de 40 entrevistas y que abarca cronológicamente desde los 80 hasta los 90. Lee la entrevista completa a Damián Mayol en este link.

 

A finales de enero de 2020 nos dejaba Damián Mayol. Llevaba un tiempo retirado en Torroella de Montgrí. Había decidido cambiar de aires para ver si se relajaban esos intensos dolores que padecía como resultado de un cáncer agresivo y otros problemas físicos. A Mayol lo conocí hace tan sólo unos meses tras proponerle una entrevista para hablar de la distribución de discos a mediados de los 80, cuando él empieza a importar material de pop inglés que era su principal querencia musiquera (“siempre he sido muy pop”). No por nada fue uno de los primeros exploradores en hacer de Londres su almacén base para su distribuidora Red Records, su ventaja competitiva eran aquellas escapadas. “Por el 83 y 84 ya compraba los maxis en Londres entre 71 y 81 pesetas. Y los vendía en España a 1500 más impuestos. Me los quitaban de las manos porque nadie más los tenía por aquí. Yo ya sabía que ese material no saldría en España en 8 o 9 meses. Era el plazo que tenía para ganarme la vida con ese disco”.

Mayol se encargó de licenciar el catálogo del sello Sarah Records y gracias a él, grupos como Another Sunny Day empezaron a sonar en los bares musicales de este país con ganas de mostrar músicas diferentes. Hablamos en un bar de la calle Tuset,  su preferido, Anahuac, de sus peripecias ochenteras en la capital de la Europa musical. “Yo llevaba mi “sound burguer” encima y me iba a comer mi pastel de carne con puré de patatas y pinta a la cantina más próxima y me pasaba horas escuchando el material que los de la distribuidora Lightning, muy potente en aquel momento, me habían apartado previamente. De este 20, de aquel me llevo 15, de ese unos 100, de este no me llevo ninguno… Ese trabajo de selección en la cantina marcaba la diferencia con los demás distribuidores a mi vuelta a Barcelona. Al día siguiente me iba a Rough Trade y desayunaba con algunos de los miembros de los The Smiths que siempre pululaban por ahí. Rough Trade era una cooperativa de distribución que gestionaban unos punkies de los años 70. Montaron el negocio cuando vieron que planchando punk ya no vendían una mierda”. Algunas cosas que descubrió en Londres, por ejemplo, “Trisomie 21 que eran franceses”. También viajó a EE.UU. de donde se trajo a España el primer vídeo clip en VHS de los propios Trisomie 21. “Me traje como 50 o 60 copias porque pensaba que me lo iban a quitar de las manos, pero como el sistema americano de vídeo era diferente al español no pude colocar ni uno. Me los comí todos. Hice una pira con todos los vídeos. También fui de los primeros en traer material de PIAS. Otro grupo del que me enamoré fueron los belgas Poésie Noire. El maxi Indigo Eyes de Peter Murphy lo vendí durante nueve meses del año 88 sin compasión, hasta que salió en nacional”.

Me comenta que fue muy amigo del también añorado Mario Pacheco, fundador de Nuevos Medios que murió de cáncer en 2010. “Era un puto iluminado de Dios. Se me ponen los pelos de punta cada vez que lo recuerdo. Se involucró con el flamenco, con el jazz, la música más étnica…Yo intenté licenciar el sello 4AD para el mercado español y estuve a punto de conseguirlo. La inversión era tan cara que al final desistí. Y luego entró Mario y licenció 4AD asumiendo todos los riesgos. Su prioridad no era ganar pasta. Y la mía era no dejar desprotegido el resto de mi negocio. Porque a mí introducir el pop anglosajón del momento en Barcelona me costó Dios y ayuda. Pero había locales de música dura en la ciudad a los que les vendía alguna cosa, con lo que me sentía más próximo a ellos que a los que programaban funky, con los que no había manera. Yo no estaba metido en ese rollo negro, no lo pillaba. Hasta que no me quedó otra que hacer un curso acelerado para poder vender todo ese material que era lo más popular en aquel momento. En Valencia sólo había una discoteca en la que se pinchara funky, Distrito, en el centro, con un Dj que se llamaba Frank que recuerdo era un poco estrábico. Con lo que no sabías nunca si te iba a comprar el disco, si te lo iba a firmar o qué narices iba a hacer con el disco que le estabas ofreciendo. Era súper complicado venderle discos”.

Si te interesa conocer más sobre Damián, desde aquí puedes acceder al resto de la entrevista que mantuvimos en la zona alta de la ciudad, muy cerca de donde vivía. Estuvo muy guasón durante toda la entrevista y su actitud en ningún momento reveló un final inminente tan trágico. Una de las personas que se ha despedido de su amigo a través de las redes sociales ha sido Chito de Melero, pionero del acid house en Barcelona actualmente residente en Ibiza: “La última vez que nos vimos en su casa y estuvimos hablando de todo, no nos veíamos en años… Estaba muy contento de escucharme otra vez y volver a verme metido en la música….Pero lo más bonito de todo fue cuando, antes de despedirme de él, de no sé de donde, sacó un auténtico trébol de cuatro hojas… Me pidió el móvil y con un celo me lo pegó por detrás en el y lo tapó con la funda del teléfono.Y me dijo, toma nano, para que te dé suerte cuando llegues a Ibiza”.


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